Dejar que los textos hablen

libros_hablen_okDurante el año 2011, me encontraba realizando un curso de Investigación en educación en una universidad chilena y una de las actividades contempladas era el levantamiento de un problema de investigación.  Por ese tiempo, yo me encontraba trabajando en un colegio particular de la Región Metropolitana como profesor jefe de un 2° Básico. El establecimiento donde me desempeñaba tenía un programa que promovía una organización del horario distinta a los módulos típicos por asignaturas y tiempos fijos.  El día comenzaba antes del toque de timbre inicial con una actividad llamada “rutina matinal” que consistía en que los niños ordenaran sus materiales de estudio, se pusieran la cotona y desarro
llaran algunaactividad que reforzaba algún contenido o habilidad (redacciones libres, fichas  de matemática o una caligrafía).  A pesar de que al inicio del año se les explicaba esta rutina y de que en la sala hubiesen carteles que recordaban este trabajo, era difícil que los niños lo realizaran con autonomía; era común que los profesores tuviésemos que recordarles lo que debían hacer o “controlar” que iniciasen y avanzasen en sus actividades.
Con este panorama, me propuse investigar qué pasaba en esta rutina y cómo podría mejorar este momento de trabajo diario.

Para definir con mayor exactitud el problema, me enfoqué en una perspectiva cualitativa. Flick (2007),  señala que la investigación cualitativa tiene como punto de partida algunas limitaciones que presenta la investigación cuantitativa,  como los métodos utilizados, la consideración de las perspectivas de los participantes y la capacidad reflexiva del investigador, entre otras. Considerando esto, decidí realizar algunas observaciones de clases y entrevistas a los niños y a otros profesores que tenían una situación similar en sus salas de clase .

Más allá de describir todo el procedimiento que realicé para construir, evaluar y aplicar las entrevistas o los registros de observación, quisiera centrarme en el análisis del contenido  que surgió de estos materiales de investigación; específicamente en el levantamiento de las categorías, entendiendo éstas como un tópico o tema que soporta un significado y que permite albergar algunas unidades de información  (Rodríguez y Gómez, 2010).

Cuando  comencé a levantar las categorías, me di cuenta que en mi mente ya habían tópicos predefinidos que venían de mi forma inicial de concebir el problema de la rutina matinal y de los temas que había seleccionado para guiar las entrevistas con los niños y profesores.

Sin embargo, tras leer varias veces cada uno de los párrafos de las observaciones y las transcripciones de las entrevistas, pude darme cuenta que habían nuevas categorías que emergían de los textos que allí estaban. Sé que lo que digo, para alguien con años de oficio en la investigación, sonará de perogrullo,  pero para mí en ese momento, fue un descubrimiento. De alguna forma, el análisis del contenido me invitaba a dialogar con la información que tenía, pero cuidando, sobre todo, el “escuchar” lo que mis textos decían, siguiendo una lógica inductiva o de categorías emergentes (Bisquerra, 2004, Rodríguez y Gómez, 2010). De esta forma, aparecieron temas que yo no imaginaba, tales como: el autocontrol, el sentido de la disciplina y el castigo que los niños asumían,  la motivación y los intereses de los niños respectos de las actividades propuestas en la rutina e, incluso, la importancia que los profesores asignábamos ese trabajo y transmitíamos a los niños.

De mi pregunta inicial ¿Cómo puedo mejorar el trabajo matinal de los niños?, finalmente me terminé preguntando: ¿Cómo aprovechar el trabajo matinal de mi curso para educar el autocontrol, fomentando la motivación intrínseca y favoreciendo  un clima no amenazante para mis niños?

Obviamente podemos trabajar con categorías predefinidas provenientes de nuestro marco teórico, nuestros objetivos u otros estudios de temáticas similares al nuestro, sin embargo, creo que la investigación cualitativa -y particularmente el análisis de contenidos- junto con invitarnos a no dejar de lado nuestras ideas previas o intuiciones sobre un fenómeno, nos obliga a estar muy abiertos y atentos para escuchar lo que nuestra “reconstrucción de la realidad mediante textos” nos quiere decir.

BIBLIOGRAFÍA CITADA:

  • Bisquerra Alzina, R. (2004). Metodología de la Investigación Educativa. Madrid, España: La Muralla.
  • Flick, U. (2007). Introducción a la investigación cualitativa. Madrid, España: Morata.
  • Rodríguez Gómez, G. y Gómez Ruiz, M. (2010). Análisis de contenido y textual de datos cualitativos. En Nieto Marín, S. (Ed.) Principios, métodos y técnicas esenciales para la investigación educativa (447-469). Madrid, España: Dykinson.